como si su sangre estuviera en ti.
Las gaviotas se despiden de las caracolas
con lágrimas en las alas;
quieren conocer el patrón de
tu espuma rompiendo el cielo.
Jazmín no es
sino sábana vacía,
tras existir tú y
el palacio de cristal,
en el que inhala la tierra
el bálsamo de tus poros.
Eres grito cuando eres tú,
humo si te refleja tu lluvia.
Guardas en tus pestañas la espada que corta las mías.
Giras entorno a las hojas
para empaparlas de las gotas
que se deslizan por tus raíces.
Siendo tú cortas el todo,
siendo humo... eres tú.