miércoles, 5 de abril de 2017

Para la pluma

Esclava de tu tierra,
dueña de nada.
Naciste para vivir en jaula, y
te niegas, te revuelves;
tú no eres de él, tú
quieres ser la pluma que viaja
al son de sus deseos propios.
Un llanto encerrado en una prisión celestial,
la llamada a la libertad más prohibida,
cohibida y ahogada.
No eres un demonio por haber nacido y querer existir.
Por más que griten a tu oído insumiso,
por ti,
convierte el interior de tu jaula
en el Edén, y confunde a toda resistencia
de este viento que ya empuja
hacia unas cadenas en el suelo,
donde tú serás la pluma nómada,
y ellos los espectadores.

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