domingo, 25 de noviembre de 2018

Al nuevo.

Y otra vez siento que alguien me arropa, 
me agarra de una costilla y saca lo que encuentra,
vacía mi baúl, lo remueve y me lo tira a la cara
solo para decirme que sigue ahí.

Ya no me asfixias con lo que todavía no sé,
ni detonas bombas;
pero cada día te fundes más en las llamas perdidas,
alimentas el destello mínimo que queda en mí,
y me aniquilas con ojos de porcelana.

Te has quedado y me has hecho desde dentro, 
sin preguntar de más ni abrirte de menos,
despertando un volcán desde cenizas,
erupcionándome toda.

Por mucho humo que fueres
seguiría atenta al calor de mi pecho,
olvidaría las medias verdades,
preferiría quedarme encerrada 
en esta efervescencia eternamente,
en la que tú fueras burbuja
y yo te mirara detrás del cristal.

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