Incluso tú te estás hartando de ti.
Ya que me has metido en el cajón de los tornillos,
el segundo, quizás el tercero:
aprovecha que no estoy
y haz lo que habrías hecho
aunque yo estuviera mirando.
No te hartarás de ti nunca.
Practica la mezquindad.
Te has llenado envasándome al vacío,
perforando mi pecho de mármol
a golpe limpio y fino.
¿Ya sientes el poder?
A esto me refería.
No hay comentarios:
Publicar un comentario