lunes, 25 de agosto de 2014
Otra vez, el dolor.
¿Cuando extrañáis a alguien cómo os sentís? ¿Qué se os pasa por la cabeza? A veces siento que nadie sabe lo que es echar de menos a alguien, ya que hasta decís 'te quiero' sin sentirlo de verdad. ¿Os hacéis una idea de lo que le pasa a mi respiración cuando siento que me falta alguien? El diafragma se contrae con fuerza, luchando por coger más aire por la boca porque mi querida napia ha decidido atascarse. Casi nunca esa persona se va definitivamente; siempre que mi estado de ánimo se basa en esta mierda es porque mi mente se esfuerza en hacerme creer que no le voy a ver más aunque sea posible, estando tal persona a mi lado no literalmente pero sí detrás de una pantalla. Lo que se siente no es tristeza, es soledad. Pensar que sin esa persona estás, se podría decir, perdida. Que te de tal abrazo que todas las piezas rotas se vuelvan a unir. Eso, eso echo de menos. Poder decir que lo tengo a mi lado, y que no me siento sola la mayor parte del tiempo. Tener el privilegio de gritar que no me duele nada porque de verdad no me duele. Hace tiempo que dejé de tener esa suerte.
Anteriormente dije que el dolor es opcional, pues yo prefiero sentirlo, para así poder asegurarme de seguir viva.
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