jueves, 27 de diciembre de 2018

A mí, todavía.

Mírame en el espejo, 
¿qué crees?
Mírame, señálame, 
forma un ángulo de treintaiseis grados
con tu índice y cúlpame de lo que te pase. 
Trátame como tratarías a quien hiciera esto. 
Abandóname y sé Medusa en el reflejo, 
aplasta una de las dos cabezas que salen de mi cuello, 
la que sea más feliz, y díselo 
a todo el que puedas: 

«La otra era la buena, la mala, 
y yo no era nada.
Regañaba y solo me escuchaba yo.
Puede que venga alguna más
a taparme y llamarme cobarde, 
pero será ella, que no se atreve a verbalizar

lo que llevo gritando años y retumba con eco».

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